Las tarántulas provocan pesadillas…taxonómicas

¡Una temible tarántula! si además de pintor, J. H. Füssli hubiera sido taxónomo, probablemente tendría pesadillas así

Debo confesar que, pese a que me gustan las arañas tantísimo como para estudiarlas, eso no se hace extensivo a las tarántulas. No se trata, obviamente, de animales carentes de atractivo, por el contrario, sus rasgos son lo bastante atractivos como para que sean mascotas muy populares y exista un activo mercado legal (e ilegal, desafortunadamente) para especies de tarántulas de todo el mundo. Su colorido, su tamaño, la dualidad mansedumbre/ferocidad que es posible encontrar en el grupo, lo impresionante de sus conductas copulatorias y otras características, las hacen parecer salidas de un sueño prehistórico para los amantes de los organismos exóticos.

Una bonita hembra adulta de Brachypelma emilia e cautiverio

Pero, continuando con mi confesión, todo lo anterior no ha sido suficiente para que el estudio de estos bichos me interese lo suficiente. Simplemente, a veces, pese a las marcadas diferencias en coloración o en tamaños, ¡me parecen tan “iguales”! Un término al que acudo en ocasiones para explicar mi percepción de similitud entre estos bichos (y en general, en las arañas de infraorden Mygalomorphae) es “homoplasia”, el fenómeno por el  un carácter aparece como similar, pese a haber surgido en grupos no emparentados. Las homoplasias suelen ser un obstáculo para distinguir adecuadamente grupos diferentes, y esto es muy común en tarántulas.Los principales rasgos morfológicos que se han usado para diferenciar las especies de terafósidos (como la forma de las espermatecas, el tipo de pelos urticantes en la parte posterior del abdomen, patrones de coloración, forma de la fóvea, estructuras estridulantes, etc.) son muy coincidentes entre grupos, lo que ha dificultado de sobremanera la taxonomía de la familia, (Bertani, 2000). Así, en las tarántulas es común encontrar casos de sinonimia, no es fácil distinguir con certeza las especies de sitios altamente diversos e incluso para los experimentados, es muy aventurado decir el nombre de una especie sin saber su procedencia. Ya lo reconoció el célebre investigador Robert J. Raven, del Museo de Queensland, en Brisbane, Australia: las tarántulas son, para él, una pesadilla nomenclatural y taxonómica (Raven, 1990).

¿Alguien puede distinguir estas especies especies de Aphonopelma? La respuesta en Hamilton et ál. (2011) y en el siguiente post

¿Qué puede hacerse para solucionar este laberinto taxonómico? Varios trabajos contemporáneos han comenzado a esclarecer el panorama no sólo en tarántulas, sino en muchos grupos de animales y plantas que a simple vista no son fácilmente distinguibles. De esto tratará el siguiente post.

Referencias

Bertani, R. (2000). Male palpal bulbs and homologous features in Theraphosinae (Araneae, Theraphosidae). Journal of Arachnology 28, 29-42

Hamilton C.A., D. R. Formanowicz y J. E. Bond. (2011). Species Delimitation and Phylogeography of Aphonopelma hentzi (Araneae, Mygalomorphae, Theraphosidae): Cryptic Diversity in North American Tarantulas. PLoS ONE 6, 1-17. doi:10.1371/journal.pone.0026207

Raven, R. J. (1990). Comments on the proposed precedence of Aphonopelma Pocock, 1901 (Arachnida, Araneae) over Rhechostica Simon, 1892. Bulletin of Zoological Nomenclature 47, 126-127